
Por: Barbazul (para Clandestino y el Sostiene Matanza)
Tratándose de una película sobre griegos, no podía menos que presentar cierta “dualidad”. Cierta pretensión de “relativismo”.
Claro, estamos lejísimos de decir que esta doble visión sea “dialéctica”, o que exprese, ni en pedo, el viejo y querido conflicto entre lo “apolíneo y lo dionisiaco”.
La “bipolaridad”, (Cristina Kirchner dixit), se da entre un “imbancable bodriazo” y un film “maravilloso”.
Es una película pésima, en primer lugar, porque se encarga de arruinar una “historia increíble”, que respondió durante casi mas de 2.500 años al axioma, “si non e vero, e ben trovatto”.
300 tipos resistiendo en un paso casi inexpugnable, al ejército más grande que se haya rejuntado alguna vez sobre la tierra, (a excepción de la horda clandestina que rescato a la turca de su infausto cautiverio).
300 tipos peleando a puro huevo, a pura testosterona, yendo (bien a lo griego) contra los dioses y el destino.
Y Hollywood los convierte en un “ejercito de Strippers”, con cara de “constipados”.
Los personajes están tan estereotipados, (pero no al estilo de la sublime “Fargo”), son tan lineales, tan predecibles, que se vuelve imposible creerles nada. Y miren que no soy difícil, yo me creo todo, las sagas de Jack Sparrow, los X-Men, el Hombre Araña y toda la bola, pero esto, no pude, me esforcé en serio, (juro, y Dana no me deja mentir, que por momentos me cague de risa como nunca, mas en una escena donde un espartano viene saltando sobre los cadáveres persas, con un estilo “putazo con todas las plumas”).
No se salva ninguno.
Pero el que se lleva las palmas es “Jerjes”. No cuento nada, véanlo por ustedes mismos.
Después muchachos, de Matrix en adelante, los tipos colgados de cables, las cámaras lentas que se aceleran, los giros de 360 grados, ya están, no joden a nadie.
Y la “sangre derramada”, en este caso bien habría podido ser negociada sin ninguna culpa.
Y se podría seguir hasta el infinito, pero aburre.
Ahora bien, lo maravilloso de la película es que lleva al “paroxismo” a la Historia como propaganda política.
Es decir, reflota la Historia como es, “espacio de lucha política”.
Y los eunucos que hablen de rigor histórico, que antes lean a Heródoto, y que me digan que carajo es lo que hacia el “genio griego”, si no era propaganda política.
Acá “300” se vuelve “soberbia”.
Todo su militarismo, su xenofobia, su homofobia, su canto al “occidente proxeneta y normalista”, su desprecio a la política como solucionadora de conflictos, su “fascinante” construcción del “otro”, del “bárbaro” como un ser abominable, del diferente como “escoria” que debe ser destruida, como “himno a la clase dominante”, (cuando tanto putito ha desterrado del pensamiento políticamente correcto el concepto de “clase”), en llevar al limite el Orwelleano, “quien controla el presente, controla el pasado, quien controla el pasado controla el futuro”, por devolver a la historia al territorio del cual quiso ser desterrada con tanta boludez, con tanto “como vivía el campesino en San Pete en el siglo 12 a las tres de la tarde”, por no dejar que la historia se convirtiese en una rama mas de la literatura de ficción, por no dejar que la historia se volviese “Histeria”, por todo esto, “300” es el filme de esta década.
Y si no lean a Heródoto, a Esquilo.
Vean, que 2.500 años no es nada.
PD: Dana, lo mejor de la función, fueron los instantes previos, esos en los cuales no me dejaste ver las “colitas”, (trailers), de “Piratas del Caribe 3”, (y el mini café de después).